La mala alimentación, el estrés y rutinas de cuidado agresivas, factores que más influyen en el acné

Los malos hábitos alimenticios, el aumento del estrés y las rutinas de cuidado de la piel agresivas se encuentran entre los factores más importantes asociados con el acné, según un nuevo estudio presentado en el 28º Congreso de la Academia Europea de Dermatología y Venereología, que se celebra en Madrid.

La investigación evaluó la exposición a diferentes factores de empeoramiento del acné a más de 6. 700 participantes en seis países de América del Norte, América del Sur y Europa, en lo que constituye la primera investigación de este tipo que analiza los factores externos e internos que pueden influir en el acné.

Los resultados del estudio muestran que significativamente más personas con acné (48, 2%) consumen productos lácteos diariamente en comparación con las personas que no lo hicieron (38, 8%). La diferencia también fue estadísticamente significativa respecto a las bebidas carbonatadas o jarabes (35, 6% frentea 31%), pasteles y chocolate (37% frente a 27, 8%) y dulces (29. 7% frente a 19. 1%).

Sorprendentemente, el 11% de los enfermos de acné consumen proteínas de suero de leche frente al 7% de los que no tiene acné, y el 11, 9% de quienes padecen acné consumen esteroides anabólicos frente al 3, 2%.

Al comentar sobre los hallazgos, la investigadora principal, la profesora Brigitte Dréno, del Departamento de Oncodermatología de Chu de Nantes (Francia), que realiza la investigación en nombre de Vichy Laboratories, afirma que el acné “es una de las razones más comunes por las cuales las personas con problemas de la piel contactan a un dermatólogo. Su gravedad y respuesta al tratamiento pueden estar influenciadas por problemas internos y factores externos, que llamamos exposoma”.

“Este estudio nos permite por primera vez –prosigue– identificar los factores de exposición más importantes relacionados con el acné a partir del interrogatorio del paciente antes de cualquier prescripción de tratamiento”.

La exposición a la contaminación o al estrés también se observó con mayor frecuencia en los participantes con acné en comparación con los participantes de control. La investigación también encontró que las prácticas agresivas de cuidado de la piel eran más comunes en los pacientes con acné.

Por el contrario, el tabaco, que previamente se había considerado un posible desencadenante del acné, no mostró influencia.

Se estima que el acné afecta a una de cada 10 personas en todo el mundo, lo que la convierte en la octava enfermedad más prevalente a nivel mundial. Recientemente se ha informado que el acné afecta también a hasta el 40% de las mujeres adultas.

Debido a su naturaleza visible, el acné tiene un impacto psicológico significativo en la calidad de vida y la autoestima del paciente. Se ha demostrado que los pacientes tienen mayores niveles de ansiedad que la población en general, se sienten socialmente aislados y tienen menos posibilidades de ser seleccionados para un empleo.

Mirando hacia el futuro, el profesor Dréno agrega: “Comprender, identificar y reducir el impacto de la exposición es importante para un manejo adecuado de la enfermedad del acné, ya que puede afectar el curso y la gravedad del acné, así como la eficacia del tratamiento”.

El trastorno bipolar provoca cambios graves en el ánimo

Alma Herrero Garaygordobil, psicóloga de hospital Perpetuo Socorro

— Este mes se celebra el Día Mundial de la Salud Mental y entre las principales patologías se encuentra el trastorno bipolar, ¿en qué consiste?

— Se trata de un grave trastorno del estado del ánimo también conocida como enfermedad maníaco-depresiva o depresión maníaca. A menudo la gente utiliza el término bipolar para referirse a una persona inestable emocional, con cambios del estado de humor, que pasa de estar normal o de buen humor a irritable o enfadado pero eso no es un trastorno bipolar. Este se caracteriza por una alternancia de síntomas de episodios maníacos con otros de depresión mayor. Estos bruscos cambios pueden mantenerse durante largos períodos u oscilar de forma rápida y son tan extremos que pueden afectar a todas las actividades de la persona y provocar cambios en el sueño, el nivel de energía y la capacidad de pensar con claridad, dañando su vida y sus relaciones.


— ¿Qué síntomas presenta?

— Los episodios maníacos son situaciones en las que el paciente presenta una autoestima exagerada o grandiosidad, un exceso de energía (impropio de su personalidad), disminución de la necesidad de dormir, por ejemplo sintiéndose descansado con sólo 3 horas de sueño, se implica en proyectos o acciones arriesgadas sin evaluar las consecuencias o el riesgo que conllevan como grandes compras, indiscreciones sexuales, inversiones económicas alocadas, fuga de ideas (la sensación de que el pensamiento está acelerado) y verborrea. Durante las etapas depresivas los síntomas suelen incluir sensación de vacío o tristeza durante la mayor parte del día, en caso de niños o adolescentes este estado de ánimo puede ser de irritabilidad; pérdida de interés o de la capacidad de disfrutar de casi todas las actividades, lo que se conoce como anhedonia; cambios significativos en el peso sin motivo aparente, insomnio o hipersomnia además de sensación de fatiga y falta de energía.

— ¿Es frecuente?

— Se trata de una patología que afecta en torno al 4% de la población mundial que afecta a hombres y mujeres en porcentajes similares, tiende a ser hereditaria y suele presentarse en la última etapa de la adolescencia. Los episodios pueden mantenerse desde algunas semanas hasta entre tres y seis meses y los períodos entre los mismos tienen una duración variable. En algunas personas pueden ser escasos mientras otros se alternan con cierta habitualidad (unos cuatro al año) y un grupo minoritario los alterna casi de forma continua.

— ¿Cómo se trata?

— En caso de sospechar de padecer un trastorno de este tipo debe acudir al especialista para que evalúe la posibilidad de prescribir psicofármacos para dicha patología. Estos trastornos, pese a su gravedad, pueden ser controlados o desaparecer con la adecuada ayuda médica.

¿Está deteriorado el filtrado atencional en la esquizofrenia?

RESUMEN

La evidencia reciente sugiere que la esquizofrenia implica hiperenfoque, un enfoque inusualmente estrecho pero intenso de los recursos de procesamiento.

Esto parece contradecir la idea clásica de que la esquizofrenia implica un deterioro en la capacidad de enfocarse en información relevante y filtrar información irrelevante.

Aquí, revisamos un conjunto de estudios que sugieren que el filtrado atencional se ve afectado en personas con esquizofrenia y otro conjunto de estudios que sugieren que el filtrado atencional no se ve afectado o incluso se mejora en estos individuos.

Considerable evidencia respalda ambas conclusiones, y proponemos 3 formas potenciales de conciliar la evidencia conflictiva. Primero, el filtrado atencional deteriorado puede ocurrir principalmente durante períodos de psicosis activa, siendo el hiperenfoque parte del amplio patrón de deterioro cognitivo que persiste independientemente del nivel de síntomas positivos. En segundo lugar, la esquizofrenia puede implicar un hiperenfoque en la modalidad visual y un filtrado atencional deteriorado en la modalidad auditiva. Tercero, la atención puede dirigirse hacia entradas irrelevantes como resultado de un control ejecutivo deteriorado, y el hiperenfoque en esas entradas puede ser funcionalmente equivalente a una falla en el filtrado atencional.

Dadas las observaciones clínicas generalizadas y los informes en primera persona del filtrado atencional deteriorado en la esquizofrenia, será importante que la investigación futura pruebe estas posibilidades.

¿Cómo se presenta el trastorno esquizoafectivo en el DSM-5?

RESUMEN

El trastorno esquizoafectivo ha sido reconocido y definido de manera bastante variable.

Se ha posicionado de forma variable como una entidad discreta, una variante de esquizofrenia o de un trastorno del estado de ánimo, como simplemente reflejo de la coexistencia de esquizofrenia y un trastorno del estado de ánimo, y reflejando efectivamente un diagnóstico a lo largo de un continuo que une la esquizofrenia y el trastorno bipolar.

Este artículo considera puntos de vista históricos, algunos datos empíricos que anticipan la consideración de su estado, y se centra en su clasificación en el Manual diagnóstico y estadístico de los Trastornos Mentales, quinta edición (DSM-5).

Los criterios del DSM-5 aparentemente lo ponderan en la dirección de una enfermedad esquizofrénica, como lo hacen algunos estudios empíricos, mientras que la literatura empírica que examina la respuesta al litio lo vincula más estrechamente con el trastorno bipolar. Se sugiere que los criterios B y C del DSM-5 sean operacionalmente inviables. Se proporcionan algunas sugerencias para una definición más simple.

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XI Encuentros en Psiquiatría: conducta suicida

Los profesionales a los que están dirigidos estos Encuentros Nacionales en Psiquiatría son todas aquellas relacionadas con la Salud Mental. Principalmente está dirigido a psiquiatras, médicos de atención primaria, psicólogos y enfermeros, aunque al ser un monográfico, sirve de profundización a estudiosos del tema. Estos undécimos encuentros se celebrarán en Sevilla el 17 y 18 de abril de 2020. Encuentros Nacionales en Psiquiatría es una reunión de profesionales que surge por la necesidad constante de actualización en materia de salud mental. El principal objetivo es la integración de los conocimientos sobre un tema monográfico desde distintos puntos de vista y por profesionales de disciplinas complementarias. Se pretende con ello que los asistentes puedan adquirir los conocimientos y teorías más actuales sobre el tema de una forma global, no sólo a través de los ponentes y discusores, sino a través de los propios asistentes, que tendrán la oportunidad de expresar sus opiniones e inquietudes.

El estudio de síndromes genéticos ayuda a mejorar la salud mental

El estudio de los síndromes genéticos en salud mental puede ayudar a entender la psicopatología e identificar nuevas estrategias terapéuticas para quienes los padecen.  Covadonga Martínez Díaz-Caneja,  coordinadora del grupo de investigación del Servicio de psiquiatría del Niño y del Adolescente y Salud Mental del hospital General Universitario Gregorio Marañón,  ha abordado este tema en un simposio sobre genética y salud mental en el XXII Congreso Nacional de Psiquiatría que se ha celebrado del 26 al 28 de septiembre en Bilbao.

En él, se ha transmitido a los psiquiatras asistentes, muchos de ellos clínicos, información básica sobre aspectos importantes en genética “para poder entender por un lado los resultados en investigación que se ha ido publicando recientemente y, por otro lado, para intentar transmitirles cuál era la posible utilidad práctica de estos hallazgos”.  

Martínez Díaz-Caneja es una de las cuatro profesionales que trabajan en un programa pionero de genética y Salud Mental del hospital General Universitario Gregorio Marañón que echó a andar en el año 2014.

“Es un programa que ofrece atención especializada a personas con síndromes genéticos que presentan psicopatología o presentan un trastorno genético con alto riesgo de asociarse con trastornos mentales o con problemas del neurodesarrollo”, ha explicado.  

Mejorar el entendimiento 

Durante su intervención, ha explicado por qué puede ser útil estudiar este tipo de síndromes genéticos. Y es, sobre todo, porque puede ayudar a entender la fisiopatología de las enfermedades mentales y las dificultades que tienen estas personas.


“El estudio nos puede ayudar a desarrollar tratamientos”

“También nos puede ayudar a desarrollar tratamientos, porque al ser síndromes genéticos tienen una causa genética conocida y es más fácil identificar las vías que están alteradas y poder identificar posibles dianas terapéuticas”, asegura en una entrevista con Redacción Médica.  

“Hay otro aspecto fundamental -prosigue- que tiene más que ver con el hecho de que son personas que muchas veces, a pesar de que tienen unas altas tasas de patología,  no reciben la atención adecuada porque no se entiende la forma en la que manifiestan la psicopatología, o no se les da la suficiente importancia. Por ese motivo empezamos nosotros el Programa de genética y Salud mental”.  

Algunos de estos trastornos genéticos pueden llegar a tener un 90 por ciento de riesgo de desarrollar trastornos mentales y, sin embargo, en ocasiones el tratamiento que pueden recibir no es el que deberían según las guías clínicas.
Los dos grandes síndromes genéticos

Martínez Díaz-Caneja ha centrado la presentación, sobre todo, en aspectos clínicos y de investigación relacionados los síndromes genéticos que ven más a menudo en su consulta: síndrome de Prader Willi y el síndrome de delección 22q11,  ambos poco frecuentes.  

El síndrome de Prader Willi, explica, se un síndrome que afecta a una de cada 10. 000 personas y que caracteriza por un retraso en el desarrollo, discapacidad intelectual. “Son jóvenes -señala- que van a tener muchísimos problemas en relación con la regulación del apetito y de la ingesta. El reto que nos encontramos en la práctica clínica es que además de hacer medidas conductuales para evitar que tengan acceso a lac omida, de momento no hemos conseguido encontrar tratamiento farmacológico”.

Por ello, explica la psiquiatra que se está realizando mucha investigación en este caso, así que han aprovechado para presentar explicar los tratamientos que les funcionan en consulta, así como mostrar lo que se está publicando  sobre ello.  

El síndrome de delcción 22q11,   más frecuente, puede aparecer en uno de cada 2000 recién nacidos vivos. Se caracteriza por una pérdida del material genetico brazo largo del cromosoma 22 y se asocia con una serie de manifestaciones neuropsiquiátricas.


“Es probable que estos niños tengan necesidades educativas específicas”

“Es muy frecuente que haya alteraciones cardiacas, problemas inmunitarios, infecciones… Y también problemas en la formación del paladar, por lo que tienen una voz nasal característica. Además, se ha visto que tieen un riesgo aumentado de presentar todo tipo de trastornos mentales, pero de forma muy específica psicosis y trastornos del espectro de la esquizofrenia”, asegura.

Se trata de un programa clínico en el que también se realiza investigación. La frecuencia del seguimiento y tratamiento se personaliza en función de la edad y las necesidades de las personas a las que se atiende.  Cuando los pacientes llegan con muy pocos años, intentan identificar las señales de alarma para, por ejemplo, derivarlos a atención temprana. Por eso, se coordinan con otros profesionales, sobre todo de la educación, ya que es probable que estos niños tengan necesidades educativas específicas.
Atender antes 

“Y a medida que se van haciendo mayores, nosotros les seguimos. Les vamos monotorizando.  Cuando aparece psicopatología o síntomas que nos preocupan más, vamos interviniendo. A lo largo de todo el proceso ofrecemos información y apoyo a los familiares. Y,   según la psicopatología, les ofrecemos los tratamientos necesarios”, comenta.  

“Ahora nos llega la mayoría de los pacientes -continúa- poco después de realizar el diagnóstico genético,  que en algunos casos es muy pronto. Normalmente los solemos ver por primera vez antes de los seis años. Después, les vamos siguiendo con una frecuencia variable anual o bianual si no hay psicopatología, si no hay ningún signo de preocupación. Y en los que vemos que sí presentan síntomas o manifestaciones que nos preocupen, les damos ya citas más frecuentes como se las daríamos en otros contextos”.

“También estamos pendientes de si aparecen factores de riesgo como acoso escolar,  que es muy frecuente en personas con problemas del neurodesarrollo y síndromes genéticos, para poder intervenir de forma precoz”, explica.

“Como muchos de los pacientes ya nos conocen desde pequeños es más fácil muchas veces detectar cuando hay alguna señal de alarma  -prosigue- y además permite que cuando aparece psicopatología podamos atenderles mucho antes y ofrecerles una atención más adecuada”.

La guía hace hincapié en el tratamiento tanto de la sintomatología positiva así como en los menos conocidos síntomas negativos, enfatizando la importancia de un manejo completo de la esquizofrenia a través del tratamiento.  

Es un proyecto fruto de los esfuerzos de Casen Recordati por aportar valor y ayudar a mejorar la calidad de vida de los pacientes, incluyendo las actividades para el impulso del conocimiento y la concienciación, en este caso en el tratamiento de la esquizofrenia.  

Es de carácter divulgativo y encabezada por el doctor en Psiquiatría Pedro Moreno Gea, esta guía persigue: 

▪ Fomentar la sensibilización sobre el trastorno en su conjunto

▪ Generar conocimiento para un manejo completo de la esquizofrenia 

▪ Aportar consejos que ayuden a los pacientes y sus familias, en la concienciación social sobre este trastorno

La guía consta de 5 capítulos, donde se hace una presentación de la misma, se informa sobre aspectos claves de a esquizofrenia, información para detectar los síntomas positivos y sobre todo los negativos, información sobre las distintas posibilidades de tratamiento y recomendaciones para la familia y red de apoyo del paciente.

Va dirigida a las personas que padecen esquizofrenia, a sus familias y seres queridos para que conociendo mejor la enfermedad y a pesar de todos los retos a afrontar, cuenten con todas las oportunidades.

Evaluación de la efectividad de aripiprazol lauroxil para el tratamiento de la esquizofrenia

RESUMEN

Los ensayos clínicos de esquizofrenia comúnmente miden los cambios observados en la puntuación total de la escala de síndrome Positivo y Negativo (PANSS). Sin embargo, es más intuitivo pensar en la respuesta frente a la no respuesta, un resultado binario. La evaluación de los resultados binarios permite el cálculo del número necesario para tratar (NNT) para los resultados terapéuticos, el número necesario para dañar (NNH) para los resultados adversos y la probabilidad de ser ayudado o perjudicado (LHH) para demostrar compensaciones de beneficio / riesgo. Aquí, NNT, NNH y LHH se utilizaron para evaluar la utilidad clínica de aripiprazol lauroxil en pacientes con exacerbación aguda de esquizofrenia.

Se tomaron datos categóricos de eficacia y tolerabilidad del ensayo pivotal de fase 3 que evaluó aripiprazol lauroxil para el tratamiento de una exacerbación aguda de la esquizofrenia. Los valores de NNT y NNH, con IC del 95%, se calcularon en este análisis post hoc.

Utilizando la población por intención de tratar para las dosis agrupadas de aripiprazol lauroxil (441 mg [n = 196] y 882 mg [n = 204] q4w), las tasas de respuesta (≥30% de mejora con respecto a la puntuación total de PANSS inicial) 35. 3% para los brazos de aripiprazol lauroxil versus 18. 4% para placebo (n = 196), produciendo un NNT de 6 (IC 95%: 5–11). Las tasas de interrupción debido a eventos adversos (EA) fueron más altas entre los pacientes asignados al azar a placebo que a cualquiera de las dosis de aripiprazol lauroxil. La acatisia fue el único EA con una incidencia ≥5% en cada grupo de aripiprazol lauroxil y al menos el doble que el placebo (11. 6%, 11. 5% y 4. 3% de los pacientes que recibieron aripiprazol lauroxil 441 mg, 882 mg y placebo, respectivamente) , produciendo un NNH de 14 (IC 95%: 9–33) para las dosis agrupadas de aripiprazol lauroxil versus placebo. Al calcular la LHH para la respuesta terapéutica frente a la acatisia, el aripiprazol lauroxilo tenía 2, 3 veces más probabilidades de producir una respuesta terapéutica que un incidente de acatisia.

TDAH en adultos, todavía un problema invisible

Hasta hace poco, el TDAH en adultos (Trastorno por Déficit de atención con Hiperactividad) era un gran desconocido. Durante mucho tiempo se pensó que los síntomas esenciales de este cuadro se presentaban únicamente en edad infantil pero en los últimos años sabemos que la realidad es otra. Un gran número de personas que padecieron el trastorno en su infancia, continúan manteniendo los síntomas esenciales hasta la vejez. Según Weiss,  “el TDAH puede ser el trastorno psiquiátrico no diagnosticado más común en los adultos.

En los últimos años se ha incrementado de manera considerable el número de estudios acerca de este tema y hoy sabemos con toda certeza que más del 50% de los niños que tuvieron TDAH en la infancia mantienen en la vida adulta los síntomas esenciales del cuadro.

¿Cómo reconocer el TDAH en la vida adulta?: La falta de atención, la impulsividad y la hiperactividad son los síntomas distintivos de este trastorno, tanto en niños como en adultos. Pero con la edad muchas manifestaciones cambian de forma y con frecuencia todavía se les atribuye un origen equivocado como el estrés, el ritmo de vida intenso… La investigación establece que en la vida adulta, los síntomas principales del TDAH dan la cara principalmente en forma de: importante desorganización, problemas de atención y memoria, mala administración del tiempo, dificultades en la resolución de problemas, impulsividad e hiperactividad.

Y es que los adultos aquejados de este trastornosuelen presentar grandes dificultades para mantener la atención,  incluso cuando se esfuerzan por hacerlo. Con frecuencia no recuerdan lo que acaban de leer o escuchar. Les cuesta organizarsey priorizar tareas y suelen ser muy olvidadizos. Pero, a diferencia de los niños, la hiperactividad motriz no suele ser incapacitante. No corren, ni saltan sin parar. Afortunadamente. Generalmente, ésta se manifiesta en forma de inquietud,  con movimientos constantes de manos y pies y/o hablando sin parar.

Otra de las características fundamentales de los TDAH se encuentra en su dificultad para inhibir impulsos y pensamientos.  Es por eso que, a pesar de la edad, siguen metiendo la pata con frecuencia y toman decisiones importantes de manera precipitada e impulsiva, sin analizar las consecuencias. Dicen lo que piensan sin sopesar quién está delante y además presentan una escasa tolerancia a la frustración y muchas dificultades para esperar.

Estas manifestaciones hacen que la vida de un adulto con TDAH sea  a veces muy difícil y más cuando, por si fuera poco, los estudios establecen que un 60-70% de ellos tiene algún riesgo de padecer dificultades sociales, trastornos de ansiedad, frustración e ira, trastornos afectivos, depresión, trastornos del sueño, u otros debidos a la falta de control (conducta antisocial, trastornos compulsivos, abuso de sustancias o accidentes de tráfico).

Sin embargo, no solo poseen áreas vulnerables. También gozan de cualidades muy positivas que a veces olvidamos y que hay que fomentar por encima de todo porque desde ellas puede cimentarse el éxito de su vida futura. Muchos son inteligentes, creativos, divertidos y realizan actos elogiosos. Algunos son muy queridos o incluso el alma de su grupo.

Pero de lo que no cabe duda es que la vida con ellos es muy intensa y quererlos supone un gran reto. Más cuando son adultos y no los entendemos, ni gozamos de autoridad para controlarlos, pues nos obligan a estar en permanente alerta.

Por eso poder hablar hoy de la existencia de TDAH en adultos supone un gran avance, un alivio y una luz para muchas personas aquejadas del trastorno y para sus familias, que hasta ahora se enfrentaban a un problema muchas veces invisible. Por suerte, en la actualidad contamos con profesionales ampliamente preparados para un diagnóstico certero y una intervención eficaz.

¿Cómo ayudarles? Esta afectación tiene una contrastada base biológica y la medicación con estimulantes ha demostrado ser, también en los adultos, una pieza clave en la mejora de la sintomatología esencial del cuadro.

Sin embargo, todos los estudios coinciden en establecer que el tratamiento más efectivo es aquél que combina la medicación con una intervención psicológica orientada al desarrollo de habilidades conductuales, cognitivas, sociales, y emocionales que ayuden a controlar los síntomas y los posibles trastornos asociados.  S. Young y J. Braham, profesoras del KingsCollege de Londres, fueron pioneras en el desarrollo de un modelo de intervención global para el TDAH en adultos cuya eficacia hoy se encuentra ampliamente contrastada.

No obstante, además de la medicación y la intervención, todos los estudios avalan que la familia constituye una delas piezas clave de la recuperación. Pero en su importante función, necesitan conocimiento y sobre todo mucha ayuda para orientar, contener y estimular a sus seres queridos y, sobre todo, para no desfallecer con ellos.

Por todo lo señalado debemos ser positivos. El diagnóstico y la intervención del TDAH son cada vez más tempranos. Gracias a ello, y aunque es un trastorno crónico, es posible que en un futuro muchos de los que trabajaron en la infancia lleguen a la vida adulta con los síntomas esenciales muy controlados y grandes posibilidades de una vida plena. Existen muchos casos de niños que lucharon incansablemente con ayuda de padres y profesionales y que hoy afrontan la vida adulta con amplias posibilidades de éxito. Sin embargo,  todavía existen muchos adultos de nuestra generación que no fueron diagnosticados en edad infantil y a los que aún no se les ha ocurrido buscar la causa de sus males en esa dirección.

Aún queda mucho por hacer. El TDAH en adultos todavía está infradiagnosticado y por ello,  mal comprendido e incorrectamente tratado.  Ante la sospecha es determinante acudir a profesionales que confirmen el diagnóstico y coordinen el tratamiento. Pero queda un gran reto: reconocer los síntomas y, mucho más difícil, sobre todo para los adultos… pedir ayuda.

Se publica el libro ‘Relatos de vida’ con el objetivo de compartir experiencias entre pacientes con esquizofrenia

Un total de 36 pacientes con esquizofrenia han querido compartir sus emociones, sueños y anhelos más allá de su enfermedad en el libro ‘Relatos de vida’, editado por Janssen Pharmaceutical Companies of Johnson & Johnson en colaboración con 14 asociaciones de pacientes y que busca la integración de estas personas en la sociedad, eliminando el estigma asociado a la salud mental y fomentando que se empatice con una realidad que viven miles de españoles.

La obra se ha presentado en el marco del XXII Congreso Nacional de psiquiatría en Bilbao y forma parte del proyecto ‘Tiempo’, una iniciativa que tiene por objetivo facilitar que estas personas tengan la oportunidad de demostrar sus logros, así como ayudar a otras que estén pasando por esta misma situación.

El coordinador del grupo de Recuperación funcional del Proyecto VIVE, Miquel Roca, explica que “el proceso de recuperación funcional de estas personas es complejo, ya que no hay una única meta y el camino está lleno de etapas”. Así, señala que “el tiempo es fundamental para el ser humano, más aún cuando el proyecto vital se ve interrumpido por una enfermedad, y es tan esencial que decidimos llamar a este proyecto en el que los pacientes describen su proyecto de vida con una enfermedad mental”.

El libro parte de la premisa de que la información sobre estas enfermedades puede ayudar a que se entiendan, a que se visibilicen y a que se estigmatice menos al que la sufre. “Conocer experiencias propias de personas que conviven con la esquizofrenia y no solo de profesionales que ofrecen información más técnica, es muy positivo para el paciente y su familia, precisamente éste es uno de los motivos por el que decidí participar en el libro”, afirma María Jesús García Villa, que ha compartido su historia en la publicación.

Por ello, en cuanto al estereotipo, el doctor Roca apunta que, aunque se ha avanzado mucho en reducirlo, aún queda un largo camino por recorrer, pues “no es solo un estigma de la enfermedad mental, sino de las personas con enfermedad mental, de la propia psiquiatría e incluso del psiquiatra”. No obstante, asegura estar convencido de que “tanto el desarrollo como el resultado de este proyecto proyecto, convertido en este libro, va a contribuir a mitigarlo”.

Por su parte, García Villa argumenta que iniciativas como ésta sirven para dar “esperanza” y “apoyo” a los que conviven con esta situación. “Somos un ejemplo de personas que han podido continuar con su vida y eso es esperanzador”, y añade que contar su historia le ha “dado fuerzas para salir del armario y participar en la sociedad”. En esta línea, añade que “el silencio no ayuda”, porque “tener una enfermedad no te define como persona, es algo puntual, una parte de la historia, pero no un proyecto de vida”.